El ex titular de epidemiología de la provincia denunció penalmente a Lara Gros

25/04/2016 | Revista Norte

alberto gentile

Se habría animado también contra el gobernador. Los hace responsables de la actual situación del dengue y de haber violado diversas normas  administrativas y legales.

ALBERTO GENTILE…DEL CRISTAL AL BRONCE

 Por casi los 15 años, que duró su responsabilidad al frente de Epidemiología de la Provincia, bregó por concientizar a las autoridades sobre la necesidad de concretar acciones preventivas para evitar  brotes epidemiológicos . Sostenía “más vale prevenir que curar”. Tuvo éxito hasta que se cruzó  con el intendente Marcelo Lara Gros quién, sin ninguna sapiencia, desoyó estos consejos y obró a sus antojos. Conclusión: toda la furia del Dengue se  apoderó de San Ramón de la Nueva Orán.
La soberbia del Intendente  trocó en desesperación: es que todos los días el Mosquito Tito se cobraba una vida humana. A Lara Gros no le servía de consuelo haber logrado que su socio Urtubey echara al laborioso Gentile. Los aguijones del mosquito taladraban su conciencia, no por duelo hacia Gentile , sino porque el miedo se apoderó de los oranenses. Y el Jefe Comunal, rodeado de miles de afiebrados vecinos, sintió -en sus frías miradas- la angustia de la culpa. Y el Ministro Villa Nougués nunca supo precisar porqué corrieron a Gentile, que aún no tiene reemplazante.
El dolor de Alberto Gentile se instaló en una Fiscalia Penal: y denunció -para cubrir sus espaldas- al Intendente Marcelo Lara Gros y -dicen- también el mismísimo Juan Manuel Urtubey. Los hace responsables de la actual situación y de haber violado diversas normas  administrativas y legales.
A partir de allí, la sociedad toda salió a respaldar a Gentile y reprochan al Gobierno tamaño desatino. En medio de una feroz batalla -sostienen- irresponsablemente retiran a su mejor Coronel. Prefirieron el favor político a salvar vidas.
Lara Gros debe rendir cuentas de los dineros recibidos, afirmaban enojados diputados oranenses, quienes ahora sacan a la luz supuestos obscuros negociados.
Patriada obligada:
La presión de todo un pueblo obligó a las autoridades a salir de su acostumbrada abulia. Hasta el Gobernador llevó a su Gabinete a la última ciudad fundada por los españoles. Pero las  zapatillas y remera “mostrando el pupo”  del Gobernador hizo que muchos observarán que “este atuendo no responde a su investidura ni al momento”. Y muchos no lo acompañaron, incluído el Obispo Zanchetta.
Ante el temor y la necesidad, todo el Departamento, más municipios vecinos, aunaron acciones y programaron trabajo conjunto. Intrépido sería Lara Gros si se adjudicara el “poder de juntarlos”. Lo hicieron voluntariamente y por los habitantes, no por sus autoridades. Todo sea por echar al Dengue, que muchos anuncian vino para quedarse.
Mientras  tanto,  ocurrieron 2 cosas llamativas:
1) El Presidente de la Cámara de Diputados anunció que había “blanqueado” salarios que ya venían percibiendo sus legisladores. Manuel Santiago Godoy justificó que ello era posible gracias a una eficiente administración: Nada dijo de los más de $3.000.000 que maneja mensualmente como Fondos Reservados. Se dice que cada diputado cobra más de $80.000.
2) El Gobernador Juan Manuel Urtubey, sin siquiera avisar a la Legislatura, viajó a EE.UU. en búsqueda de $250.000.000 de dólares con garantía de lo que va a transferir la Nación. Eso se llama “gastar a cuenta”. ¿No era una Provincia bien administrada? Por lo visto, nos quedamos cortos con el remanente del Fondo de Reparación Histórica, los 450 millones y los otros 600 millones, ambos autorizados por la Legislatura, todo en dólares.
El mes pasado-según denunciaron-  se usaron fondos del IPS para completar el pago de sueldos. Ahora hay que reponerlos, y además otra vez faltará plata.-
El Cronista

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Maximum one link per comment. Do not use BBCode.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.