Se profundiza la caída del trabajo registrado

14/01/2026 | Revista Norte

DATOS OFICIALES 

El sector de la industria es el que más sufre la destrucción de puestos de empleo. Hay estancamiento y el retroceso implicó 71.000 empleos registrados perdidos en el 2025.

En octubre se perdieron más de 33 mil puestos de trabajo y suman 270.000 desde que asumió Milei.  Los datos de octubre difundidos por la Secretaría de Trabajo, a través del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), confirman la profundización de la caída del trabajo registrado.

Durante el mes de octubre de 2025, el sistema de seguridad social perdió un total de 33.100 trabajadores registrados; una cifra que evidencia la aceleración en la destrucción de puestos de trabajo en todas sus variantes.

Según el informe de la Secretaría de Trabajo de la Nación, en base a los registros del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), la nómina de aportantes se contrajo de 12.836.496 en septiembre a 12.803.362 en octubre (33.100 trabajadores formales menos).

Este retroceso no es aislado. En los últimos cinco meses, desde junio a octubre de 2025, el empleo asalariado en el sector privado acumuló una sangría de 71.000 puestos afectando principalmente a las medianas y grandes empresas de los rubros industrial y comercial.

El análisis de la crisis por etapas

Para el especialista Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA-Autónoma, la gravedad del escenario se resume en una cifra contundente: en los primeros dos años del gobierno de Javier Milei, un total de 270.852 asalariados formales fueron desplazados del mercado laboral.

Campos advierte que, para el sector privado registrado, octubre de 2025 representó «el peor mes desde el primer trimestre de 2024». Según su análisis publicado en la red social X, la gestión actual atravesó tres fases: una caída inicial pronunciada durante el primer semestre de 2024, un periodo de estancamiento relativo que se estiró hasta mediados de 2025 y un nuevo proceso de retroceso que se está acelerando en el último tramo del año.

Industria y Construcción: el epicentro del derrumbe

El informe oficial desglosa que la destrucción del empleo privado se concentró en 10 de los 14 sectores relevados. Sin embargo, cuatro áreas explican el 84% del impacto total: Industria, Comercio, Servicios Empresariales y Construcción.

La situación fabril es particularmente alarmante. El informe destaca que la industria manufacturera presenta una «aceleración continua» en su ritmo de caída. En los últimos dos años, este sector perdió más de 60.000 empleos. Al respecto, Campos detalla que -a excepción del rubro de alimentos y bebidas- el resto de las ramas industriales muestran indicadores negativos llegando al extremo de la industria textil con una baja del 15% respecto a noviembre de 2023.

Por su parte, la construcción acumuló un retroceso interanual del 15,1% consolidándose junto a la industria como los sectores con caídas superiores al 0,5% en un solo mes. Solo el sector de la pesca logró mantenerse al margen de la tendencia negativa generalizada en octubre.

Precarización y «uberización» del trabajo

Mientras el empleo asalariado de calidad desaparece, las estadísticas muestran un crecimiento en las formas de trabajo independiente a menudo asociadas a una mayor precariedad. Desde noviembre de 2023, la cantidad de trabajadores inscritos en el monotributo aumentó en 112.200 personas (+2,5%) mientras que los autónomos sufrieron una baja de 5.000 aportantes.

Campos vinculó este fenómeno a la pérdida de alternativas laborales: «En algún momento se va a agotar la capacidad de absorber población sobrante a través de Uber o Rappi», advirtió el especialista señalando que el modelo económico actual no demanda grandes dotaciones de fuerza de trabajo en los sectores que resultan «ganadores».

En cuanto al empleo en casas particulares, la caída persiste por encima del promedio general. Campos atribuye este fenómeno a la falta de incentivos para el registro y al deterioro de los ingresos de los propios empleadores del sector que en su mayoría son otros trabajadores.

Expectativas negativas para el cierre del año

Los datos preliminares de la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) para noviembre tampoco ofrecen alivio marcando un leve retroceso adicional del 0,1%. A esto se suma que el salario real de los trabajadores privados registrados cayó por tercer mes consecutivo, aunque se mantiene levemente por encima de los valores de noviembre de 2023.

En sus conclusiones, Campos fue escéptico respecto a un cambio de tendencia: «De cara a lo que viene, no hay razones para prever que el deterioro del empleo se revierta en el corto plazo». Asimismo, desestimó que la eventual aprobación de una reforma laboral logre modificar sustancialmente esta dinámica, asegurando que -en el mejor de los casos- solo tendría «efectos en el margen».

 

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