EL TRIBILIN DE ORAN

05/05/2013 | Revista Norte

Violencia contra niños en un Centro de Desarrollo Infantil estatal

Concurren niños desde 1 y hasta 12 años de edad. Madres y niños cuentan que dos cuidadoras somenten a los pequeños a maltratos y hasta castigos físicos. Una mamá se animó a denunciar después de superar el miedo a la institución y viendo que el “encargado” de la guardería no hace nada, mientras parecería estar dedicado a dirigir una conspiración para ocultar los hechos de violencia contra los menores. La denuncia ya llegó  hace aproximadamente 10 días al Ministerio Público, pero hasta ahora nadie ha actuado separando a los acusados de sus cargos para proteger a los niños. Las madres decidieron retirar a sus hijos del CDI por los maltratos.

Desde octubre del año pasado las autoridades locales habrían tomado conocimiento por denuncias verbales sobre los maltratos. Antes, las denuncias de los padres solo quedaban en el establecimiento, pero nada logró hasta hoy cambiar la situación.

En los últimos 10 días, Zulma, mamá de una de las niñas víctimas de maltrato reaccionó y salió a denunciar. Harta de que Eduardo Tordoya -quien está a cargo del CDI Obispo Muguerza nombrado por el gobierno- le negara soluciones, Zulma decidió recurrir a la justicia.

Zulma envió a todos sus niños a la guardería. Todos tenían problemas con la cuidadora Lorena, a quien acusan de los maltratos. Los niños lo contaron hace años. Zulma siempre reclamó ante Tordoya por los maltratos de los niños. Temporalmente las cosas se calmaban, hasta que este año, la hija más chica de Zulma empezó a hablar. “Yo la envié a ella desde bebé a la guardería, desde los 11 meses de edad. Ahora tiene apenas dos años y ya se hace entender. Un día contó cómo la Lore le hacía en el pelo y en la cabecita. Un día me la entregaron con toda la ropa mojada. Las maestras jardineras me dijeron que en el jardín mi hija había estado bien. Entonces sospeché que en la guardería la habían mojado. Cuando pregunté a las cuidadoras qué había pasado, no me supieron explicar. Ahí tuve el fuerte temor de que mi hija estaba siendo sometida a castigos con agua, porque ella contó en mi casa que `la Lore le hace así´” (imita el movimiento de llevar la cabeza hacia abajo con los brazos) y Zulma se quebró. “Yo notaba cambios en la bebé, antes le encantaba cuando yo la bañaba en mi casa, se sacaba sola el pañalito y se iba contenta a la bañerita; pero en este último tiempo empezaba a llorar cuando yo le decía vamos a bañar. Nunca me imaginé que podían haber sufrido esto. Cómo pudieron hacerle esto a mi bebé”, dijo entre lágrimas Zulma.

El de Zulma no es el único testimonio que nuestra revista logró obtener. Antonia, una mamá que trabaja todo el día en la finca y que llevaba a sus niños al CDI contó que hace cuatro años atrás ella misma descubrió a su pequeño hijo Fernando de rodillas de penitencia contra una pared y en el sol. “Yo salía a trabajar a las 5 de la mañana y volvía entre las 5 y 6 de la tarde. Como la guardería abría a las 7 de la mañana yo le pagaba a una niñera para que se quedara cuidando a mis hijos hasta la hora de entrada. Ella los vestía y los llevaba a la guardería y yo los retiraba al volver de mi trabajo a la tarde. La niñera me dijo que los chicos lloraban cuando llegaban a la puerta y se le prendían del pantalón, pero ella los tenía que dejar igual. Un día salí temprano de la finca y los fui a buscar. Cuando llegué estaba la puerta un poco abierta y por ahí logré ver a mi hijo de rodillas contra la pared, la cabeza hacia abajo y en el sol. Yo abrí la puerta y lo llamé. Él me miró con una mirada como avergonzada pero no se levantó. Yo lo volví a llamar, le dije: Fernando vení conmigo, ya está aquí mamá, entonces él se levantó y vino corriendo hacia mí, me abrazó y se largó a llorar. ¿Quién te hizo esto papi? le pregunté, y me dijo la seño Lore. Lo senté en una sillita y me fui a buscar a Lorena. Le dije de todo y casi me voy a las manos con ella, yo tenía un sentimiento de bronca, impotencia y angustia en ese momento de haber visto a mi hijito así y por no haber podido hacer nada cuando tenía las sospechas de que ahí mis hijos la pasaban mal. La insulté y le dije cómo podía hacerle esto a los niños. Ella los tenía que cuidar pero al contrario los estaba maltratando. Nunca más los llevé a mis hijos a la guardería, tuve que esforzarme el doble en mi trabajo para poder ganar más y pagarle a una niñera todo el día. Pero lo peor es que la muy cararota de Lorena me denunció ella a mí. Se lastimó los brazos y el cuello ella misma para tener marcas que mostrar cuando fue a hacerme la denuncia. Eso lo sé porque me contaron las otras chicas”.

 Borrando evidencias

Cuando Zulma declaró en la Defensoría dio detalles de las sospechas que tiene de cómo son maltratados los niños. Le contó a la abogada sobre la cantidad de notas que presentó ante Eduardo Tordoya para que éste tome medidas y garantice el buen cuidado de los niños, pero nada se hizo.

Zulma decidió recurrir a esta revista al perder la confianza en Tordoya, quien ahora estaría en una campaña de encubrimiento para tapar la situación sin preocuparse por separar del cargo a Lorena y a la señora Clotilde, otra de las cuidadoras que trabaja con Lorena y que estaría compartiendo junto a ella los maltratos que padecen los niños.

El lunes de la semana pasada Tordoya fue a declarar llamado por la Defensoría(*). Allí le habrían preguntado por el “balde” que hay en la guardería para los bebés y en el que se harían las prácticas de zambullir la cabeza de los niños como castigo.

“El lunes el balde desapareció a la mañana y apareció después de las 2 de la tarde con la palabra `bebé´ pintada como si fueran flores” cuenta una testigo desde adentro de la institución.

Ocurre que Tordoya habría sido interrogado por el balde en la Defensoría(*), pero este habría negado de que existiera un balde en la guardería. Se sospecha que Tordoya, al enterarse de los detalles del balde denunciado por Zulma, habría querido borrar la evidencia y así lo habría pintado para darle otras características y hacer pasar por mentirosas, imprecisas o contradictorias las aseveraciones de Zulma, los niños y otros testigos que Zulma citó.

Tordoya sabe que al haber encubierto en todo este tiempo a Lorena y Clotilde por las denuncias recibidas de los padres, él mismo incumplió con su deber y responsabilidad en el Centro.

El Intendente Lara Gros y las autoridades provinciales

El 31 de octubre de 2012 el intendente Lara Gros recibe un informe de una profesional a quien él mismo se lo habría solicitado, al parecer, luego de tomar conocimiento de situaciones irregulares en el CDI.

Ese mismo informe habría sido elevado por el intendente a Salta, a una de las reparticiones provinciales a cargo de este Centro. Sin embargo, hasta ahora, tampoco Lara Gros tomó ninguna medida para proteger a los niños.

Por otro lado, nuestra revista pudo conocer por fuentes internas que un abogado y un psicólogo de Salta realizaron ya dos visitas al CDI de Orán, presuntamente alertados por las denuncias de maltrato. Pero hasta ahora tampoco ellos tomaron medidas de protección inmediatas a favor de los niños.

Tal como se viene dando el caso y habiendo tantas actuaciones de funcionarios en curso, es llamativo que nadie haya tomado la determinación de separar de los cargos a las cuidadoras sospechadas y al encargado, que hace de director, Eduardo Tordoya.

Quién es Torodoya

Eduardo Tordolla trabaja en el CDI hace varios años. Antes su madre también se desempeñaba allí. Paralelamente, Eduardo Tordoya trabajaba de secretario administrativo en el Concejo Deliberante llevado por la ex concejal y actual diputada provincial Negrita Crausaz de Aguirre. A principios de este año, Tordoya habría tomado la jefatura del CDI, aunque al parecer hasta ahora no estaría nombrado efectivamente por Provincia, por eso le llaman el encargado.

Tordoya habría trabajado también hasta el año pasado con el actual concejal Pablo Mealla, que ahora ocupa la banca oficialista por el mismo partido de Negrita Crausaz. De allí las sospechas de algunas madres de que Tordoya gozaría de la protección política del intendente, lo cual explicaría la inacción frente a tan graves denuncias.

Y la supervisión?

Según pudo conocer nuestra revista por testimonio de fuentes directas, la supervisora a cargo habría realizado actas de sus visitas en las que constaría de que todo funciona bien en la institución. Marcela Alarcón, quien sería la supervisora que viene de Salta, también estaría al tanto de las denuncias de las madres, pero como los otros funcionarios implicados, tampoco habría accionado. De hecho, las cuidadoras acusadas siguen hoy en su función en el CDI al igual que Tordoya, aun cuando las meras sospechas de maltrato ameriten la separación de sus funciones hasta el esclarecimiento del caso.

Lo que no se explican las madres es el rol y el peso en las decisiones de los profesionales que vienen de Salta por las denuncias, quienes ya se habrían reunido y entrevistado tanto con las cuidadoras  como con otras personas de la institución. La inacción y la continuidad del estado de cosas en la guardería hace sospechar los peores pronósticos, ocultamiento y sostén para no generar un nuevo escándalo.

Como en Tribilín, el jardín del horror de Buenos Aires, en Orán los niños sufren pero esta vez en un Centro Estatal. Y a diferencia de aquel caso en que la justicia actuó con celeridad, aquí en Orán han pasado al menos 10 espantosos días sin ninguna medida judicial ni administrativa visible aún.-

 

(*) Fe de erratas: Es la Asesoría de Menores e Incapaces del Ministerio Público a cargo de Cristian Babics.

 

One Response to EL TRIBILIN DE ORAN

  1. terribleloca

    es totalmente aberrante la situacion de la guarderia :/ esas minas no deben de estar a cargo de ningun ser vivo :/ y el ”encargado” no debe de ser el responsable de todos esos niños :/ ENOJADISIMA POR LO QUE LEO!!!

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