Argentina fue el país del G20 que más creció en 2021

12/01/2022 | Revista Norte

Las políticas públicas impulsaron fuerte el consumo, la inversión y las exportaciones y así logró posicionarse entre los países de mayor recuperación económica. 

Por la restricción presupuestaria que significó un Estado desmantelado y una inflación que superaba el 50 por ciento por primera vez en tres décadas, el monto en volumen nominal de las políticas de contención económica y social frente al arribo del COVID-19 no fue de las más elevadas del mundo -aunque alta en términos del PBI-, sin embargo, la Argentina encabeza la lista de países de mayor crecimiento en 2021, recuperando todo lo perdido en pandemia. Incluso con un arrastre de cuatro puntos (estimada por el Banco Mundial y el FMI) de caída que dejaba el desplome del 2019 y tres de los cuatro años previos en recesión , una antesala que otros países no tuvieron la desgracia de tener.

De acuerdo con los datos publicados esta semana por el Banco Mundial, la Argentina se encuentra entre los países con mayor recuperación de la crisis que generó la pandemia, con un crecimiento del 10 por ciento en 2021, una cifra que ni siquiera el propio equipo económico preveía al comienzo del año pasado. Los fondos destinados en el primer año de la pandemia representaron 5 puntos del Producto, lo que generó un colchón que permitió amortiguar levemente los efectos de la parálisis económica de la pandemia, más el arrastre de la crisis macrista. En 2019 la economía argentina había caído 2 por ciento, acumulando tres de los cuatro años de caída de la economía, con fuerte devaluación del peso y salto de la inflación.

En el 2021 hubo menores desembolsos directos, pero se enfocaron directamente a recuperar la actividad productiva. El resultado fue una mejora impulsada por la industria, la construcción, las exportaciones y el consumo, lo que mejoró el resultado fiscal por incremento en la recaudación, una receta que el ministro de Economía, Martín Guzmán, reitera como mantra en la discusión con el Fondo, de cara a la negociación de un programa plurianual. La discusión no es sólo el monto que se destine para la recuperación, sino hacia dónde estará destinado el gasto en los próximos años.

Cuánto recuperó cada país

Entre las economías avanzadas, incluso donde más recursos se desplegaron, la recuperación fue desigual. En Estados Unidos se pasó de una caída del 3,4 por ciento en 2020 (venía de crecer un 2,3 por ciento en 2019) y en el 2021 logró una recuperación del 5,6 por ciento. En la Eurozona el desplome del 2020 fue de 6,4 por ciento y el año pasado recuperó 5,2 puntos. Japón no logró recuperar ni una tercera parte, pese a ser de los tres países con mayores desembolsos en paquetes de ayuda fiscal. En 2020 su economía se contrajo 4,5 por ciento y el año pasado avanzó 1,7 por ciento. China no llegó a cerrar en rojo. Venía de un ritmo de mejora en 2019 de 6 por ciento para crecer en 2020 al 2,2 por ciento y hacerlo el año pasado al 9 por ciento. Brasil había tenido un crecimiento de 1,2 por ciento en 2019 y cayó un 3,9 por ciento en 2020 y rebotó hasta un 4,9 por ciento, según el Banco Mundial.

Estas economías incluso desplegaron un mayor porcentaje de sus economías, las cuales además son de las más importantes del globo. Japón desplegó recursos por el equivalente al 21 por ciento del PIB al inicio de la pandemia, mientras que Estados Unidos volcó 13 puntos de Producto. En la región, Perú lideró los paquetes de ayuda con el 9 por ciento del PIB y Brasil lo hizo con el 8 por ciento, según un relevamiento de la Universidad de Columbia. La Argentina desplegó 5 puntos del Producto.

«Argentina ya estaba en recesión cuando golpeó la pandemia, debido en gran medida a la mala gestión económica del expresidente Mauricio Macri. Todos habían visto esta película antes. Un gobierno de derecha favorable a las empresas se había ganado la confianza de los mercados financieros internacionales, que debidamente aportaron dinero», destacó esta semana el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, en el que califica de «milagro» la fuerte recuperación argentina.

Las declaraciones del mentor del ministro Guzmán se cuelan en la discusión entre el Fondo y la Argentina por el aporte de campaña de 44.500 millones de dólares que recibió el macrismo y sobre el cual el organismo pretende imponer condiciones para el diseño de la política económica del país para los próximos años, donde exige una mayor ajuste fiscal vía el gasto de capital. «Afortunadamente, el FMI reconoce ahora que su programa no logró sus objetivos económicos declarados. La evaluación ex post del Fondo atribuye gran parte de la culpa al gobierno de Macri, cuyas líneas rojas en determinadas políticas pueden haber descartado medidas potencialmente críticas para el programa. Entre esas medidas se encuentran una operación de deuda y el uso de medidas de gestión de flujo de capital», dijo Stiglitz en su columna.

Cuando la economía eclosionó a principios de 2018, luego de que manos amigas en el mercado dejaron de prestarle fondos a la administración Cambiemos y mientras negociaba un salvataje del Fondo, Macri anunció un fuerte paquete de ajuste fiscal con el objetivo de salir de la crisis. Ese año se anunció un plan que suba de impuestos y recorte gastos del Estado para contener el déficit y recuperar la confianza de los mercados. Incrementó las retenciones en un valor fijo, que equivalió a un alza de 10 por ciento en ese momento, y eliminó 13 ministerios, entre ellos el de Salud, el de Trabajo y el de Agroindustria. El objetivo era llevar el déficit de 2,6 por ciento del año previo a cero.

El mayor recorte del gasto fue para la inversión pública, que la llevó a 0,7 por ciento del PIB. Pero hubo también un importante impacto en el bolsillo de los argentinos a través de la eliminación de subsidios al transporte y la electricidad. El propio ministro de Economía de entonces Nicolás Dujovne admitió que el ajuste iba a profundizar la recesión, lo que finalmente ocurrió, pero la apuesta era a reducir el déficit al que endilgaban todos los males de la economía. Con un Estado devastado, el gobierno actual enfrentó una pandemia.

La clave es política

El informe del Banco Mundial reconoce el aporte de la inversión social y una importante campaña de vacunación, tanto en la recuperación del año pasado como en el proceso que se presenta en los próximos años para la Argentina. “Se pronostica que la economía de Argentina se expandirá en 2,6 por ciento en 2022, más rápido de lo proyectado anteriormente, reflejando en parte el arrastre del fuerte crecimiento en 2021, mientras la vacunación contra Covid-19 avanzó rápidamente en la segunda mitad del año”, señaló el informe del Banco Mundial. Para el 2023 anticipa una expansión del 2,1 por ciento.

Durante los últimos dos años la administración de Alberto Fernández lanzó varias medidas de alivio, aunque en 2021 se retacearon recursos directos a las familias de menores recursos. No obstante, las medidas apuntalaron la actividad económica. Entre las primeras medidas que se adoptaron se encuentra el congelamiento de tarifas y una recuperación del control sobre el comercio exterior. Se estableció la doble indemnización y la prohibición de despidos en la pandemia y se enfocó en una recuperación del salario formal, aunque los altos niveles de inflación que persisten hace la tarea bastante difícil, especialmente para los trabajadores informales.

En diciembre de 2019 se restableció la continuidad de los medicamentos gratis para jubilados,, la distribución de computadoras entre estudiantes, las becas Progresar y el reconocimiento de aportes previsionales a mujeres por las tareas de cuidado. También eliminó la baja de contribuciones patronales y del impuesto a los Bienes Personales que había impuesto el macrismo y se eximió del impuesto a las Ganancias a 1,2 millones de trabajadores.

En el 2020 hubo un ingreso familiar de emergencia para 9 millones de hogares, que no se continuó en el 2021. Se aplicó el programa ATP para cubrir los salarios y aguinaldos de empresas alcanzadas por las crisis. La apuesta fue al consumo con el lanzamiento de planes de pago subsidiados (Ahora 12 y Ahora 30) y créditos a tasa 0 para monotributistas y con tasa subsidiada para jubilados. El Fondo pretende eliminar la mayoría de estos planes para reducir el déficit a un ritmo mayor a los cinco años que pretende Guzmán.

Según un informe de los economistas Fernando García Díaz sobre la base de datos del FMI, publicado por CITRA-Conicet, solo cuatro países el año pasado tuvieron superávit fiscal. El relevamiento refleja que la proporción de países con déficit varía con el ciclo económico global, pero siempre es mayor al 50 por ciento. En los últimos años rondó el 80 por ciento. En 2020 prácticamente todos los Estados del planeta fueron deficitarios. Y la mitad del total lleva al menos 10 años con déficit. De acuerdo con datos del propio Fondo, la respuesta de política fiscal a la pandemia a nivel global llegó hasta el 16 por ciento del PIB mundial. «La mayor parte de este nuevo apoyo se dio en los países avanzados, como la zona del euro, Reino Unido, Japón, Canadá y Australia, para lidiar con los rebrotes de principios de año, mientras que muchas economías en desarrollo buscaron recomponer su situación fiscal», señala el último Informe de Política Monetaria del Banco Central.

La información del Fondo revela que los países avanzados tuvieron en 2021 un déficit fiscal promedio de 9,9 por ciento del PIB, mientras que las economías emergentes y las de menores ingresos terminarían con desequilibrios de 7,1 y 5,2 por ciento del PIB respectivamente. En el caso de la Argentina, las cifras hasta noviembre arrojan un rojo presupuestario en torno al 2 por ciento.-

 

Fuente: El Destape

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